Nuestro asombroso cerebro y cómo lo usamos…

PARTE 1, Contenido original de NeuroGestión Ltda.

 

Cada uno de nosotros fuimos en un comienzo una sola célula, un óvulo, que fue fertilizado por un espermatozoide y empezó enseguida a dividirse hasta alcanzar unos cien billones de células en la edad adulta.

 A medida que las células se van multiplicando también se especializan formando así las distintas partes de nuestro cuerpo, algunas de estas células son las que forman nuestro cerebro: las neuronas.

En el cerebro humano hay unos cien mil millones de neuronas —tantas como estrellas tiene nuestra galaxia—, cada una de las cuales se ramifica y establece miles de conexiones con sus compañeras. La ciencia afirma que el cerebro podría contener toda la información existente en el conjunto de bibliotecas del mundo entero y que su capacidad de almacenaje tal vez sea incalculable. Según el libro Head Strong el cerebro es capaz de tener más ideas que átomos hay en todo el universo.

Científicos han calculado recientemente que cada una de estas 100 mil millones de neuronas posee de 1.000 a 10.000 conexiones con otras neuronas, estas conexiones se llaman sinapsis, aquí entre las sinapsis es donde se comunican las ideas, los pensamientos, emociones y recuerdos entre otros. La información viaja a diferentes velocidades en nuestro cerebro y puede llegar a 120 metros por segundo o lo que es lo mismo 432 km por hora.
 Ahora, ni la computadora más avanzada se acerca siquiera un poco a las asombrosas capacidades de nuestro cerebro, imagina lo siguiente: Una computadora que pudiera repararse a si misma, incluso mejorando sus componentes físicos o reescribir sus propios programas o mejorar con el paso de los años. Nuestro cerebro hace esto todo el tiempo y casi siempre de forma inconsciente.

Nuestro cerebro está dotado de una gran flexibilidad o plasticidad. Esto significa que va cambiando y adaptándose con el tiempo.

Dos factores que influyen en cómo se desarrolla el cerebro a lo largo de la vida son:

1. Lo que permitimos que ingrese en él a través de nuestros sentidos y

 

2. En lo que concentramos nuestro pensamiento.

 Continuará…

Fuentes: 

Richard M. Restak, Tony Buzan, Ronald Kotulak.

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